Ex-delincuentes de Florida luchan por su derecho de votar

Frances Montevilla, Spanish Editor

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El 6 de noviembre, las elecciones de medio término se llevarán a cabo. Sin embargo, esto no incluye ex-delincuentes de Florida.

En Florida, la ley dificulta que los delincuentes recuperen sus derechos civiles. En la boleta de la Florida de este año, los votantes tienen la oportunidad de votar para alterar la cuarta enmienda, que es la iniciativa de la restauración de los derechos de voto para los delincuentes. La enmienda 4 restablecería el derecho de voto a los ex delincuentes, a excepción de los condenados por homicidio u ofensa sexual.

Según Univisión, aproximadamente 1,4 millones delincuentes liberados quedan excluidos de la votación, lo que incluye al menos 180.000 hispanos.

Entre estos hispanos están Caridad Galán y Ángel Sánchez, quienes fueron entrevistados por Univision para discutir su situación.

Caridad Galán es una intérprete que vive en Pensacola con su segundo esposo, su hijo Carlos de 16 años y su hijo adoptivo de 2 años. En 1991, fue condenada a 18 años por un cargo de conspiración relacionada con el tráfico de drogas de su esposo colombiano. Debido a su buen comportamiento, sólo cumplió 10 años y fue liberada en 2000.

Sin embargo, Carlos y ella no están en buenos términos porque la habían condenado cuando tenía 6 años, lo que le causó mucho sufrimiento y problemas de enojo.

Además de sus problemas familiares, luchó por encontrar un trabajo después de ser liberada, ya que se identificó con ser una convicta criminal. A la edad de 53 años, las consecuencias de sus acciones continúan, ya que todavía no puede votar desde 1992.

“No tener voz es horrible. Es como tener una mordaza en la boca,” Galán dijo.

Angel Sanchez reside en Florida como estudiante de derecho, quien se graduó de la Universidad de Florida Central en ciencias políticas. Ahora, estudia derecho en la Universidad de Maryland y fue invitado a la Universidad de Harvard para dar un discurso.

Sin embargo, durante su adolescencia, se involucró en pandillas y, a la edad de 16 años, estuvo varias veces en detención de menores, lo que lo llevó a ser condenado como adulto a 30 años. Sin embargo, luchó por su educación a través de preparatoria en la prisión. Solamente sirvió 15 años debido a que había errores en su proceso de su sentencia, lo que lo llevó a inscribirse en el colegio comunitario.

Ahora a los 36 años, sigue pagando por sus acciones inmaduras en su juventud.

Sánchez dijo, “Algunas personas dicen que cualquier prisionero puede sobrevivir en la sociedad si realmente lo desea, pero creo que estar dispuesto a hacerlo es solo la mitad de la historia; sin la ayuda compasiva de quienes están en posición de ayudar, cualquier sacrificio en el mundo no tendría sentido.”

La única manera que pueden cambiar la situación de los ex-delincuentes es por los floridanos estadounidenses que van a las locaciones de votación a votar para la enmienda 4.

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